MI PADRE, EL REY, Gsús Bonilla

Escrito por en Mar 13, 2014 | Sin comentarios

MI PADRE, EL REY, Gsús Bonilla (Ediciones La Baragaña)

1.
mi Padre, el rey, el más elegante de todos,
presumía de monarca; tenía un universo por corbata

no es necesario coartar a la mosca el vuelo. negarle que se pose en libertad –donde quiera– por mucho que se equivoque una y otra vez en su elección, no es necesario arrancar sus alas. no, no es necesario prender la punta de un fósforo y arrimar su llama a las antenas de la hormiga de cabeza gorda. no es necesario quemar cualquier síntoma de comunicación, aunque sean minúsculos invertebrados. no es necesario volver a encender otra cerilla, a la vez que pulsas el pitorro del bote de flix, acercar lo que emana de su boca a la llama y arrasar más moscas desaladas. no es necesario impedir al gato, para hacer de su movilidad una gracia. calzar en cada una de sus pezuñas media cáscara de nuez. ni atar el hilo endeble de algodón desde una de las patas de un pollo perdiz desplu-mado hasta otra de las patas de una silla culo de mimbre para que el chiste sea mayor. ni para aumentarlo incluir las vueltas de piter, el perro, sobre su propio rabo acabado en lata de conserva de tomate. no es necesario atravesar el esternón a una lagartija viva con un alfiler hasta que la estrías de la corteza de una encina –otro ser vivo– se queden grabadas en su piel de reptil.

1.
mi Padre, el rey, el más elegante de todos,
presumía de monarca; tenía un universo por corbata

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